Playa Blanca nació como un modesto pueblo de pescadores. Su casco bien conservado en torno a El Varadero, el antiguo puerto, convive con urbanizaciones modernas. El faro de Pechiguera (1866) recuerda su arraigada tradición marinera. Pasear por su núcleo histórico lo confirma.
Una rambla costera de unos 7 km invita a paseos tranquilos junto al mar. Cerca, las playas vírgenes de los Papagayos forman una zona natural protegida. Al caer la noche, la Marina Rubicón anima con música en directo y ambiente frente al puerto. Ideal para pasear al atardecer.
Probar marisco fresco es otro motivo para visitar Playa Blanca. Destaca el pescado a la sal, horneado en sal, acompañado de papas arrugadas y mojo. En torno a El Varadero abundan restaurantes familiares que preservan recetas tradicionales de la isla.
Descubre qué hacer en Playa Blanca (Lanzarote) visitando lugares emblemáticos como Playa de Papagayo, la Marina Rubicón y el mirador de Femés.
Disfruta de actividades como senderismo por Los Ajaches, participa en eventos culturales locales o recorre mercados y rutas gastronómicas de Playa Blanca.
Arena dorada y aguas cristalinas con vistas.
Puerto pintoresco con tiendas y vida en el paseo.
Espacio volcánico único que muestra paisajes lanzaroteños.
Vistas panorámicas sobre costa y montañas.
Senderos escénicos que atraviesan paisajes volcánicos.
Vuela al Aeropuerto de Lanzarote (ACE). El trayecto de ~30 km hasta Playa Blanca tarda 30-40 minutos. Opciones: lanzadera (shuttle) ~€6-€10, taxis ~€40-€50 o traslados contratados.
Para moverse en Playa Blanca usa el bus local (línea 30) que une las zonas turísticas y Rubicón Marina. Los autobuses son frecuentes y los billetes sencillos son económicos. Para distancias cortas, caminar es cómodo.
Alquila coche para explorar la isla; reserva con antelación para mejores tarifas. Ten en cuenta que comercios pequeños cierran por siesta; reserva excursiones populares, sobre todo en temporada alta.
En Playa Blanca descubre la cocina local: papas arrugadas con mojo rojo y verde, platos con gofio y pescado fresco como la vieja. Cenas tardías y cafeterías frente al mar marcan la oferta gastronómica.
Para lo mejor, prueba La Casa Roja por su ambiente de alta cocina o Brisa del Mar para disfrutar música en vivo. Los locales populares se llenan: reserva cuando puedas.
Elegante fine dining con mariscos mediterráneos.
Acogedor, especializado en mariscos mediterráneos.
Tex-Mex contundente en ambiente urbano y animado.
Cocina canaria tradicional para una experiencia auténtica.
Especialidades mediterráneas relajadas junto al mar.
Descubre las actividades culturales de Playa Blanca (Lanzarote) que celebran su patrimonio. En julio, la Bajada de la Virgen del Carmen presenta procesiones marítimas, una tradición imprescindible. También hay festejos vinculados a la pesca local.
Descubre el lado moderno de Playa Blanca (Lanzarote): conciertos en vivo y exposiciones de arte durante el verano. Estas propuestas contemporáneas enriquecen la escena creativa de la isla y ofrecen variadas opciones de ocio en Playa Blanca.
Procesión marítima en julio en honor a la patrona.
Desfiles, música y disfraces en febrero o marzo.
Fiestas locales en julio con conciertos y gastronomía.
Noche del 23 de junio con hogueras y fuegos artificiales.
Carreras en viñedos en junio y fiesta de vino y comida.
Las mejores vacaciones en la playa que hemos tenido en años
Playa Dorada es sencillamente preciosa: arena fina, agua tranquila y tumbonas de sobra. El ambiente es muy relajado y moverse por allí resulta de lo más sencillo. Nos encantó cada momento.
Un rincón perfecto para escapar del frío en invierno
Vinimos en febrero buscando algo de calor y este lugar no defraudó. El tiempo fue fantástico, con unos 22 grados casi todos los días. La zona de la marina es muy bonita para pasear al atardecer y hay varios restaurantes estupendos junto al paseo marítimo que sirven pescado fresco. Además, no había demasiada gente, lo que marcó una gran diferencia.
Un viaje en familia genial, los niños disfrutaron muchísimo
Vinimos con dos niños menores de diez años y fue todo un acierto. Las playas son tranquilas y seguras, el pueblo se recorre fácilmente a pie y hay de sobra para entretener a toda la familia. Comimos en varios sitios cerca de la calle El Varadero y la comida estaba riquísima: pescado a la plancha y papas arrugadas con mojo, que para nuestra sorpresa les encantaron a los niños. En ningún momento del viaje nos sentimos agobiados ni con prisas.
Una escapada de lo más reparadora
A veces lo que uno necesita es una semana entera tomando el sol y comiendo bien, sin más. Este lugar cumple ambas cosas con creces. La Marina de Rubicón es ideal para dar un paseo por la tarde y las puestas de sol desde el paseo marítimo son algo que hay que ver. La comida es fresca, los precios son razonables y el ritmo de vida es pausado en el mejor sentido. Justo lo que necesitaba.
Un paisaje impresionante como no hay otro igual
El paisaje volcánico de esta zona es realmente espectacular y como nada que haya visto antes. Hicimos una excursión al Parque Nacional de Timanfaya y nos dejó sin palabras. El contraste entre los campos de lava negra y el mar azul que se ve de vuelta al pueblo resulta sencillamente increíble. El pueblo en sí es limpio, tranquilo y muy agradable. Un lugar verdaderamente especial.
Una opción inmejorable para pasar la Navidad
Vinimos estas Navidades buscando sol en lugar de frío y fue una decisión acertadísima. Unos 20 grados, cielo despejado y un ambiente muy tranquilo. Probamos las papas arrugadas con mojo rojo y verde en un local cerca de la marina y estaban deliciosas. La playa es preciosa y, incluso durante los días festivos, nunca la notamos masificada.